domingo, 22 de febrero de 2015

Hillary recluta a vendedores de refrescos y galletas de chocolate para reinventar su marca


"Mientras se prepara para su segunda campaña presidencial, Hillary Clinton (D) ha reclutado para su equipo de asesores de confianza a especialistas en márketing y comportamiento del consumidor. Su tarea es ayudar a imaginar Hillary 5.0 - renovar la imagen de una primera dama convertida en senadora convertida en fallida candidata presidencial convertida en secretaria de Estado convertida en la probable nominada presidencial demócrata de 2016," informan Philip Rucker y Anne Gearan en The Washington Post.

Los dos magos que se incorporarán a Hillary '16 son Wendy Clark, que ha sido la encargada de la promoción de Coca-Cola entre los jóvenes y las minorías; y Roy Spence, responsable de los llamativos anuncios de Southwest Airlines y Wal-Mart y uno de los creadores en los años ochenta del lema "Don't mess with Texas"  (No te metas con Texas) que sirve para concienciar a los conductores de mantener limpias las carreteras tejanas.

Spence, que también es la mente que está detrás de la idea de los hoteles de la cadena Doubletree de servir galletas de chocolate cada vez que un cliente las solicita, conoce a Bill y Hillary Clinton desde que los tres colaboraron en la campaña presidencial de George McGovern en Texas en 1972. En 2008, hizo trabajos puntuales para la campaña de Hillary; el más recordado, el anuncio de las 3 am.

La idea es actualizar una marca consolidada - Hillary Clinton - de modo que pueda funcionar en el "mercado del mañana," o lo que es lo mismo, "adaptarse al momento político con una imagen fresca mientras mantiene su identidad." Para ello, los expertos podrán intervenir en todo, "desde su programa de oportunidades económicas hasta el diseño de la "H" en su futuro logotipo de campaña."

"Es exactamente lo mismo que vender un iPhone o un refresco o unos cereales," lo describe Peter Sealey, experto en estrategias de márketing y autor de Always Coca-Cola. "Necesita utilizar todo lo que una marca tiene: un color dominante, un logotipo, un símbolo. El símbolo de Mercedes es una estrella de tres puntas. El símbolo de la Coca-Cola es el contorno de la botella. El símbolo de McDonald's son los arcos dorados. ¿Cuál es el símbolo de Clinton?"

Sealey destaca que Hillary "tiene una increíble notoriedad de marca, y ese es un gran activo."

"La cuestión es: ¿Cuál es su promesa?" dice Sealey. "Con Mercedes, es la calidad. Con Volvo, es la seguridad. Con Coca-Cola, es el refrigerio. La clave es reducir su promesa a una sola palabra."

"Mirad a Budweiser [la marca de cerveza]," dice al Post un ex asesor de Obama que logró reducir toda la campaña del entonces Senador Obama a cinco palabras nada originales - Hope. Change. Yes we can - y la gente compró. "Eso [Budweiser] es lo que Hillary Clinton es," dice el ex asesor de Obama. "No es una cerveza artesanal. Es una de las mayores y más poderosas marcas que ha habido en el país, y reconocer eso es importante."

Rohit Deshpande, profesor de márketing en la Universidad de Harvard, recomienda a Hillary que estudie el caso de McDonald's. "Actualizarse con los tiempos es a lo que McDonald's se está enfrentando ahora mismo," dice Deshpande. "Se considera gastado, y el mercado ha evolucionado."

Fabian Geyrhalter, un consultor de márketing, también ve un paralelismo entre Hillary y McDonald's. "Ha habido una propuesta de marca durante tantos años, y de repente necesita cambiar ese legado a Clinton 2016: 'Esto es lo que represento ahora.'"

Hoy que se entregan los Oscar de Hollywood, es el día ideal para que recordemos que el recurrir a la industria de la publicidad y el entretenimiento por parte de las campañas presidenciales estadounidenses es tan viejo como la televisión misma.

En 1952, el compositor Irving Berlin - creador de canciones como God Bless America y Blanca Navidad - compuso la canción de campaña de Dwight D. Eisenhower - I Like Ike - y los estudios Walt Disney produjeron el famoso anuncio de televisión Ike for President.

William P. Wilson, uno de los primeros consultores especializados en el mundo de la televisión, creó anuncios para Adlai Stevenson en 1956 y preparó a John F. Kennedy para los debates en 1960.

En 1968, el productor televisivo Roger Ailes - ahora presidente de Fox News - ayudó a fabricar una nueva imagen para Richard Nixon, como viene explicado por Joe McGinnis en el libro The Selling of the President (La comercialización del Presidente), uno de los primeros que habló abiertamente de estas cosas.

En 1976, el judío californiano Barry Jagoda, especialista en relaciones con los medios y productor de programas para la CBS, vendió al público al sureño cristiano devoto Jimmy Carter.

En 1984, Hal Riney y Phil Dusenberry, que trabajaban para un montón de marcas y para celebridades como Lionel Richie, Don Johnson, Madonna, Michael J. Fox o Michael Jackson, convencieron a los estadounidenses de que la realidad era maravillosa gracias a Ronald Reagan, él mismo un producto de Hollywood, en concreto de la Warner Bros., y anunciante de marcas como General Electric o Boraxo.

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