lunes, 9 de febrero de 2015

Los presidenciables republicanos se afanan por ganar posiciones en Iowa


El Gobernador de Wisconsin Scott Walker ha adquirido el uso temporal de unas oficinas en Urbandale, un suburbio de Des Moines, que el año pasado sirvieron como cuartel general de la campaña de reelección del Gobernador Terry Branstad, informa Robert Costa. De momento, allí se instalará la sección de Iowa de su comité Our American Revival y el plan es que en el futuro sirva como centro de operaciones de su candidatura en la preparación del caucus de Iowa.

Es solo uno de los detalles que nos trae Robert Costa en su último trabajo en The Washington Post sobre la precampaña republicana en Iowa"una de las más activas y competidas campañas" que haya vivido el pequeño estado del Medio Oeste en la historia reciente.

También nos habla de la naciente rivalidad entre los equipos de Chris Christie y Jeb Bush en el estado del ojo de halcón.


"La realidad es que, como gobernador de un gran estado, el Gobernador Christie no puede hacer una gira por los 99 estados de Iowa al estilo de Rick Santorum. Eso no significa que no pueda competir, y Iowa está más abierta a candidatos con un fuerte reclamo nacional," declara al Post Jeff Boeynik, un hombre de Christie en Iowa, antes de desdeñar las supuestas ventajas de Jeb Bush. "Un Bush no se ha presentado aquí en 11 años. Que hay una red esperando a ser activada es una falacia."

Doug Gross, un confidente de Bush en Iowa, defiende la candidatura del ex gobernador de Florida. "No vendería a la baja el nombre de Bush. Es una espada de doble filo. Sí, la cuestión de la dinastía está ahí para algunas personas. Pero provoca un verdadero interés en lo que Bush tiene que decir."

Costa también se hace eco del incesante cortejo de personas clave de Iowa por parte de los candidatos que buscan dar la sorpresa. Este tipo de candidato suele buscar un contacto más estrecho y frecuente con los iowanos que normalmente le suele dar resultado.

"El jueves por la mañana, iba en mi camioneta a las 9:03 a.m. y un tipo de Ted Cruz me llamó para hacerme saber que era posible que un reportero me llamase," comenta Sam Clovis, locutor de radio y candidato conservador fallido al Senado. "Le dije: 'Sí, me gusta el Senador Cruz. Le diré cosas buenas. No se preocupe.'"

"Fue divertido," dice el reverendo Michael Demastus sobre un viaje a Polonia e Inglaterra al que le invitó Mike Huckabee hace unos meses. "Pero llevándome a Europa no te ganas mi voto. Todavía tengo preguntas para Mike sobre el 'Common Core,'" añade.

John Brabender, asesor de Rick Santorum, pronostica que su jefe no utilizará esta vez sus famosos jerseys-chalecos. "El jersey-chaleco se queda en el armario. Se lo ponía porque hacía frío y no necesita ponerse un uniforme o llevar una especie de imagen icónica para hacerlo bien."

Chuck Laudner, otro de los responsables de la sorprendente campaña de Santorum en Iowa en 2008, dice que hace dos semanas Donald Trump le invitó a dar un paseo en su todoterreno negro. "Nunca antes me había encontrado con él, pero me demostró que podría ser un buen candidato," dice Laudner del millonario neoyorkino. "Tuvimos una conversación de 20 minutos pero él fue muy modesto [ojo, Trump fue modesto] y solo habló unos cinco minutos. Cuando divisó a algunos de sus fans en el aeropuerto, se aseguró de pedirle al conductor que se desviara para que pudiera darles la mano y firmarles fotografías."

Y Carly Fiorina ha dado su número de móvil personal a varios iowanos. "Me encantan las llamadas de Carly porque puedo ver su número," dice Renee Schulte, una antigua colaboradora de las campañas de Mitt Romney en Iowa. "Los otros, los grandes, normalmente te llaman desde números ocultos y dejo que vayan al buzón de voz."

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