viernes, 7 de agosto de 2015

La primera pachanga

Los 10 candidatos en el Quicken Loans Arena de Cleveland.

El primer gran debate de la temporada sirvió para que los candidatos republicanos entren en calor y se vayan conociendo mutuamente y dándose a conocer al público.

Donald Trump, el elefante situado en el centro de la sala con una llamativa corbata roja republicana, empezó negándose a prometer que no se presentará como candidato independiente si no gana la nominación.

"Quiero ganar como republicano. Quiero ganar como el nominado republicano," dijo el millonario inversor y constructor de rascacielos. "Puedo prometerlo absolutamente si yo soy el nominado."

Esa actitud da argumentos a los que le acusan de no ser un auténtico republicano y en teoría debería perjudicarle de cara a las primarias del partido del elefante.

Trump dejó alguna de esas perlas que su público siempre espera de él - "Nuestros líderes son estúpidos," dijo - y no se retractó de sus dichos. "Francamente, no tengo tiempo para una corrección política total."

Rand Paul fue el primero que saltó sobre Trump, acusándole de comprar y vender políticos de todos los colores. "Si no se presenta como republicano, ¿puede que apoye a Clinton?," le provocó Paul.

Jeb Bush criticó el "lenguaje divisivo" de Trump.

Pero esta vez Trump evitó ser demasiado ampuloso en sus respuestas, tal vez aconsejado sobre el problema de no parecer presidencial.

"Cuando hay gente cortando cabezas de cristianos, no tenemos tiempo para preocuparnos del tono. Tenemos que salir y hacer el trabajo," se defendió Trump de Bush.

El ex gobernador de Florida incidió en su promesa de hacer crecer la economía a un ritmo del 4% anual y puso como ejemplo su gestión en Florida.

"Goberné como un conservador y goberné de forma eficaz," dijo Bush. "Dejamos el estado mejor de lo que estaba porque aplicamos principios conservadores en un estado violeta [indeciso] de la manera adecuada, y la gente remontó."

Bush tuvo que explicar su trabajo en el pasado para una organización sin ánimo de lucro que dio dinero a Planned Parenthood.

Lo mejor para el hijo y hermano de Presidentes es que el protagonismo adquirido por Trump en las últimas semanas ha quitado la diana del culo de Bush. Algunos se han olvidado un poco de que el rival a batir es en realidad Bush.

Puede que Trump encabece las encuestas, pero no nos engañemos; desde que presentó su candidatura, y más desde que recaudó más de 100 millones, la sensación es que Jeb es el aspirante con más probabilidades de ser nominado por ser el candidato refrendado por el establishment. Así que si eres un aspirante serio a la nominación, y no solo a vender libros, ganas más enfrentándote a Jeb que enfrentándote a Trump. Y, de momento, Jeb ha evitado que el primer debate fuese un 'todos contra Jeb,' como parecía que sería el caso hace unos meses.

La otra cara de la moneda es que el ex gobernador de Florida tiene que aprovechar los debates para causar impresión si no quiere tener que gastar su enorme botín a un ritmo más rápido de lo deseado en las primarias. Y ayer solo fue uno más.

Rand Paul y Chris Christie demostraron que se tienen ganas.

"Quiero recolectar más registros de terroristas, pero menos de americanos inocentes," dijo Paul sobre la Ley Patriótica. "La Cuarta Enmienda es por lo que luchamos en la Revolución. John Adams dijo que fue la chispa que nos condujo a la independencia, y yo estoy orgulloso de defender la Declaración de Derechos y seguiré defendiendo la Declaración de Derechos."

Christie tachó la respuesta de Paul de "completamente ridícula" porque no puedes identificar a un terrorista antes de investigarlo.

"¡Usa la Cuarta Enmienda! ¡Consigue una orden judicial!," replicó Paul.

Es muy fácil soltar cháchara desde la comodidad de un subcomité del Senado, le dijo Christie, pero cuando eres "responsable de la protección de vidas americanas," entonces tienes que asegurarte de que el sistema funcione y los terroristas no puedan actuar.

Paul pasó entonces a recordarle al gobernador de New Jersey su famoso abrazo a Obama en vísperas de las elecciones presidenciales de 2012. "No confío en el Presidente Obama con nuestros registros telefónicos. Sé que usted le dio un gran abrazo, y si quiere volver a darle un gran abrazo, adelante," le dijo Paul.

"Senador Paul, los abrazos que yo recuerdo son los abrazos que di a las familias que perdieron a su gente el 11 de septiembre," contragolpeó Christie.

Esa enemistad es ventajosa para los dos: a Paul le viene bien ser el objetivo de las críticas de republicanos más moderados para colgarse medallas ante su electorado natural, los libertarios y el Tea Party, y para recuperar la visibilidad que ha perdido este verano; a Christie le permite tener momentos destacados con su personalidad dominante como protagonista, de esos que necesita para no quedar fuera de los debates, y atraer la atención de los votantes que priorizan la seguridad nacional y que están preocupados por las tendencias aislacionistas que en los últimos años han ganado terreno dentro del partido.

Scott Walker estuvo discreto, seguramente intencionadamente discreto, enfatizando su historial conservador como gobernador de Wisconsin y apoyándose en frases hechas sobre tres o cuatro cosas principales en las que se siente más cómodo. Los moderadores no lo pusieron en un brete y él no quiso implicarse demasiado en temas complejos.

Marco Rubio y Ben Carson se concentraron en transmitir un mensaje positivo. El senador por Florida prometió que el Partido Republicano será "el partido del futuro" si él es el nominado, y el neurocirujano retirado se hizo eco de un discurso de Obama de 2004 - "Somos los Estados Unidos de América, no los estados divididos de América."

"Si estas elecciones son una competición de currículums, entonces Hillary Clinton va a ser la próxima Presidenta porque ha estado ocupando cargos y en el gobierno durante más tiempo que cualquiera de los que estamos auqí esta noche," dijo Rubio. "Es mejor que estas elecciones sean sobre el futuro, no sobre el pasado. Es mejor que sean sobre los asuntos que nuestra nación y el mundo enfrentan hoy, no simplemente sobre los asuntos que una vez enfrentamos."

Con una actuación pulcra y deliberadamente buscando más el rédito a medio y largo plazo que el inmediato, posicionarse como la segunda opción de consenso de todos los votantes republicanos una vez que se hayan hartado de los candidatos más ruidosos, Rubio fue el ganador para Jonathan Capehart, de la página editorial de The Washington Post. Chris Cillizzza en The Fix y el ex asesor de Obama Dan Pfeiffer en CNN también destacaron a Rubio como el principal ganador. "Estuvo equilibrado, en línea con su mensaje y cómodo incluso al ser presionado sobre la inmigración," destaca Cillizza. "El talento natural tiende a brillar en los grandes momentos cuando las luces intensas se encienden."

Hay quien piensa que el senador por Florida necesita hacerse más perceptible dada la gran competencia que existe y porque nada le asegura que Jeb y Walker vayan a caer solos para dejarle el camino libre, pero desde su equipo insisten en la fábula de la liebre y la tortuga.

Si miramos las búsquedas de Google que se produjeron durante el debate, Ted Cruz alcanzó un pico más alto que ningún otro candidato durante su introducción. Donald Trump, Ben Carson, Marco Rubio y el senador por Texas fueron los que más búsquedas en Google provocaron durante las dos horas que duró el evento.

John Kasich, que jugaba en casa - aunque él es de Columbus, no de Cleveland, pero Ohio es Ohio -, puede ser otro ganador a medio y largo plazo. Es resistente y espabilado.

El gobernador de Ohio está atravesando un pequeño momentum en las encuestas que le ha permitido entrar en el primer debate, y seguro que gustó en la franja de votantes pragmáticos y más o menos moderados, y no disgustó a los más conservadores. "La gente está frustrada," concedió Kasich, admitiendo que Trump está "tocando una fibra sensible en este país."

Mike Huckabee tuvo un intercambio de palabras con Chris Christie sobre la Seguridad Social. El gobernador de New Jersey presume de ser el único candidato que ha presentado un plan específico para reformar los programas de asistencia social, mientras que el ex gobernador de Arkansas cree que puede seguir financiando el programa con un impuesto justo al consumo.

A pesar de su experiencia en los medios de comunicación y su talento demostrado para superar las expectativas, Huckabee sigue teniendo una misión muy complicada: convencer que no es un candidato cuyo tiempo ya pasó.

Debate completo de las 9 p.m.:




Carly Fiorina se llevó el debate de los teloneros


Todo el mundo coincide en que Carly Fiorina fue la candidata de serie B más destacada en el debate de las 5 de la tarde.

Los que la hemos escuchado varias veces sabemos que la Fiorina se repite demasiado, pero estoy de acuerdo. Estuvo convincente, segura de sí misma y demostró estar bien informada en todas las áreas que se trataron, y especialmente en seguridad nacional. Y nunca estuvo a la defensiva ni tratando de justificarse. Habrá causado una buena impresión entre los que se acercaron por primera vez a los candidatos y podría verse reflejado en las siguientes encuenstas para intentar quitarle el sitio a alguno del Top-10. ¿Pero a quién?

Rick Perry reiteró sus críticas a Donald Trump y estuvo como una moto, con un exceso de excitación que ya le hemos visto en los últimos meses en los foros multicandidatos de Iowa y New Hampshire. No sé si eso le hace algún bien.

Bobby Jindal dio buenas respuestas sobre el Medicaid, el ISIS o Planned Parenthood, pero no dejó el tipo de cosas que te hacen ser noticia. Por ejemplo, evitó hacer una crítica total a John Kasich por haber expandido el Medicaid en Ohio.

Lindsey Graham atrajo la atención del público cuando habló de las dificultades que vivió tras la muerte de sus padres. En ese momento se dispararon las búsquedas sobre el senador por Carolina del Sur en Google. Seguro que muchos se informaron sobre él por primera vez. De los participantes en este debate de segundo nivel, solo él y Fiorina superaron en número de búsquedas a Donald Trump en algún minuto. Aunque se echó en falta el sentido del humor del que Graham ha hecho gala a lo largo de la campaña.

Debate completo de las 5 p.m.:

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